“Escribir para que quede constancia”.

Partida

“Palabras en Prosa – Intervalo 1”

partida

Partida (Editorial Utopías, 2015) es un libro que conmueve. Que llega. Que nace de un dolor, pero que está atravesado por la poesía y el tiempo, por el trabajo poético de la autora. Escribir, corregir, un trabajo literario, hasta llegar a este libro que además condensa mucho en su subtitulo “Palabras para los que quedamos”.

Quisiera detener las palabras

que brotan intempestivas

y pocas veces dicen

lo… ¿verdadero? ¿importante? ¿necesario?

Pocas veces dicen

eso que hierve dentro.

(Palabras)

La carga emotiva que tiene el libro es su gran fuerza a la hora de ser leído. Muchos de los poemas van en un crescendo y tienen su pico en el final del poema, en el cierre. Hay algo que se quiere decir, y el poema se ocupa de afirmarlo fuertemente.

Es un gran acierto la manera en que está organizado el libro. Está dividido en tres rondas, llenas de poemas e intervalos. Los intervalos están en prosa, como un descanso de la carga poética. Después de las tres rondas, hay un “epílogo imprescindible”.

El libro esta atravesado por un campo de palabras centrado en el dolor, pero también en el tango y el vino. Dolor, tango y vino forman un triángulo que va interactuando entre sus partes. Ese dolor viene de una pérdida que cruza la escritura y la lectura. El libro puede leerse como un duelo que se va desarrollando en poesías, desde el dolor hasta la aceptación, el seguir adelante.

No.

La palabra que imposibilita el poema.

(El gato y el techo)

Rescato este fragmento que es parte de uno de los primeros poemas del libro. El “No” como la negación por excelencia, la falta, la ausencia. Con esa ausencia no hay poema, no hay libro, no hay historia.

Pero poco a poco se va desarrollando una historia, que es la historia de este duelo. De esa ausencia se va pasado a una presencia, una presencia en ausencia.

Estás parada ahí.

Tan cerca y tan lejano.

Sos como una sombra

de los que se fueron.

(Primer indicio del hada)

A partir de esta presencia, de la aceptación de la ausencia, es que se puede pensar en salir adelante, que es lo que va a cargar la mayor parte de las poesías del libro. Cómo si estuviera rondando alrededor de las preguntas “¿Cómo se sigue?” “¿Cómo sigo?”.

Esta carga emotiva no hace que el libro sea un texto “vomitado”, sin correcciones. Se nota el trabajo de la autora en aprovechar la expresividad de la poesía, de utilizar los intermedios en prosa para desarrollar en texto algo que necesita contar. Sin embargo, la poesía permite una multiplicidad de lecturas, de apropiaciones, que hacen que el lector no sea simplemente un espectador de un proceso ajeno, sino que se vuelve un sujeto activo, actualizando los poemas a través de sus propias lecturas y significaciones.

Un hada me dejó sus alas, aquí,

en el suelo

y se fue volando

con el resto de su cuerpo.

(Las alas de Hades)

Por Pablo Testa.

(En base a la lectura del libro y un diálogo con la autora)

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