La imagen de Funes debe ser una de las más fuertes para un grupo de personas. Mezcla de don y maldición, Funes recordaba todo. Para un estudiante de literatura, suena como el “gift”, aquello que es un regalo divino. Una memoria eterna e interminable, capaz de recordar a la vez el Quijote, la Comedia, las Mil y una Noches y cada evento de la vida, ordinario y extraordinario. Cuantos relatos podrían producirse de ese cruce. Lo más cercano a esa imagen de la memoria absoluta es el propio Borges y su obra.

Entre mis neurosis (ya lo advierte Freud, todos tenemos una parte neurótica) el deseo del recuerdo absoluto es algo parecido a una obsesión. Recordar sentimientos, sensaciones, sucesos, frases, novelas. Mi fascinación de chico por esas enciclopedias en tomos que pretenden abarcarlo todo han dejado una huella.

En ese sentido, hace tiempo tengo la idea de generar entradas casi bibliotecarias donde registre sucesos. Me explico. Tengo una carpeta de pc donde trato de guardar una imagen de cada película que vi. La carpeta es imperfecta, obvio. Tengo por escrito una lista de libros que quiero, que olvido y a la que vuelvo cada tanto. Tacho los pocos que adquirí o leí, y agregó todos los que recuerdo que debo agregar. Puedo frenar una película o serie para anotar, en papel o en un txt una frase que me parece ingeniosa o que puede disparar un cuento.

De adolescente hacia esto en hojas sueltas o cuadernos. Las limitaciones del formato saltan a la vista. La perdida de una hoja hace que se pierda el listado y deba empezarse de nuevo. El encuentro con un listado viejo detalla las fallas del segundo.

Con la tecnología, pensé que esto podía solucionarse. La tarea pasaría de ser una obsesión a un simple anecdotario y la energía debería canalizar se por otros medios. No ha sido así. Los archivos se pierden en carpetas. La acumulación de fotos de películas requiere un orden, sea por estilo o alfabético. Las imágenes se repiten, equivocadamente, en distintas carpetas. Al pasar un archivo o carpeta de una pc a otra, la información se duplica e independiza. Cada carpeta o lista puede completarse independientemente de su bis. Para alegría o tranquilidad de mi neurosis, el problema se mantiene.

La lista perfecta es, entonces, imposible. Libros leídos, películas vistas, recitales asistidos. Siempre será incompleta.

Funes queda postrado ante semejante conocimiento. La imagen es literaria, pero no figurativa. El listado no debe frenarse, menos en pos de terminar la lista. La figura es más bien la del propio Borges. Y el mejor soporte, la memoria y sus correlatos. Por mas imperfecta que sea, su capacidad de imaginación y crear elementos nuevos a partir de esos recuerdos le da ese plus insuperable.

 

Pablo Testa

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